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Todo parecía servido en bandeja de plata para que Toyota arrasará en la categoría reina de las 24 Horas de Le Mans, LMP1, llegaban con tres vehículos a esta competencia; habían dominado a los de Stuttgart en las dos primeras fechas del Campeonato Mundial de Resistencia y por si fuera poco, su piloto Kamui Kobayashi destrozó el récord de velocidad en las clasificaciones por lo que saldrían al frente del pelotón. La historia comenzaba a escribirse.

 

Los tres vehículos de Toyota volaban en la pista, no se veía un talón de Aquiles en su performance, además de que hasta el clima parecía favorecerlos al dejarnos ver una inusual cita en la pista de La Sartre, sin lluvia.

 

Vuelta a vuelta la ventaja de los TS050 Hybrid iban sumando valiosos segundos de diferencia con los bólidos de Porsche, que se veían superados no sólo mecánicamente, sino también por el manejo de los pilotos de la marca japonesa e incluso en el trabajo de pits.

 

Las horas corrían en el reloj central de esta pista que, a lo largo de sus 84 ediciones, ha visto como los niños se convierten en hombres, los pilotos en héroes y los ganadores en leyendas por este trazado también algunos de los modelos más arrebatadores en la historia del automovilismo y de la industria automotriz se han abierto paso en su camino a la inmortalidad.

 

Serían poco más de ocho horas de dominio cuando se le vino la noche a los bólidos de Toyota, el primero en reportar problemas fue el del suizo Sébastien Buemi, con el auto número 8, quien pudo regresar a la acción pero la distancia con el líder ya era enorme con 30 vueltas de diferencia.

 

La tragedia para los japoneses ocurrió al aproximarnos a la décima hora de actividad, cuando el TS050 Hybrid de Kamui Kobayashi empezó a perder velocidad debido a un problema clutch, los ingenieros se esforzaron al máximo por resolver el daño del auto que lucía imbatible en su recorrido a la cima del podio, pero todo fue inútil y visiblemente abatido Kobayashi tuvo que abandonar el asiento del piloto.

 

Lo imposible comenzaba a tomar forma cuando el tercer auto de Toyota sufría una pinchadura de una de sus llantas, provocada con un contacto con un auto de la categoría LMP2, con lo que tenía que volver a pits, pero debido a que el incidente fue lejos de éste fue imposible.

 

Nadie lo podía creer, los tres autos de Toyota se habían quedado en la orilla de toda posibilidad de llevarse la gloria, de nueva cuenta, en las 24 Horas de Le Mans y aunque el número 8 seguía en la carrera la distancia con los líderes era abismal, lo que dejó todo servido a un agónico desempeño del único Porsche vivo en la pista para llevarse el triunfo.

La bandera a cuadros cayó finalmente consagrando a Porsche como la firma más ganadora en Le Mans, al sumar 19 victorias, mientras que a Toyota le volvió a dar una amarga lección acerca de que hacerse de una página dorada en el automovilismo tiene un largo y doloroso camino. Sin embargo, fieles a su estilo los japoneses asimilaron de forma rápida lo ocurrido en Francia para asegurar que estarán de vuelta el próximo año en busca de ese ansiado triunfo.

 

Con dos triunfos Toyota sigue en el liderato del Campeonato Mundial de Resistencia en busca del título y por lo demostrado son amplios favoritos para conseguirlo. Las 24 Horas de Le Mans tendrán que esperar un año más, pero la batalla por esta corona apenas comienza.

 

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